Una de las partes fundamentales de cualquier gimnasio son los aparatos para hacer ejercicio ya que su función se basa en aislar el trabajo de cada uno de los grupos musculares. Pero para sacar el mejor provecho debes saber cómo usarlos correctamente, conocer sus beneficios y desechar todos los mitos alrededor de ellos.

Lo primero que se debe hacer es diferenciar entre los diversos tipos de aparato de gimnasio y para ello te compartimos las principales características de cada tipo y la forma correcta para utilizarlos:
- La bicicleta estática: para utilizarla tienes que pararte a su lado y acomodar el asiento a la altura de tu cadera. Una vez arriba de la bici tu pierna no debe quedar estirada por completo pero tampoco tus rodillas deben tocar el manubrio.

- 2. Banda para correr: antes de cualquier cosa asegúrate de que esté apagada. Una vez arriba comienza a caminar y después a correr suavemente, ve aumentando el ritmo paulatinamente hasta llegar a la velocidad deseada.

Cada uno de ellos está destinado a ejercitar un determinado grupo de músculos. Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios es importante que conozcas la técnica para utilizar los aparatos, es decir, la posición, distancia, movimiento y fuerza que debes imprimir en cada repetición.
- Dorsalera: para utilizarlo tienes que sentarte y poner la espalda completamente recta. Toma la barra con las manos en pronación, haciendo que las palmas miren hacia abajo y estén separadas más allá del ancho de los hombros. Inspira y tira de la barra mientras flexionas los codos y los desciendes por los lados del cuerpo hasta que la barra llegue a la altura del esternón.

- Prensa de pierna: su uso es principalmente en posición sentada. Con la espalda apoyada, tienes que flexionar las rodillas para formar un ángulo de 90 grados. Empuja «la carga» tendiendo las piernas en movimientos repetidos.

Mancuernas
para comenzar, las mancuernas nos permiten aumentar de peso en las cargas progresivamente y poco a poco. Normalmente las máquinas pasan de un peso al siguiente dando grandes saltos en los que a carga se refiere. En cambio, las mancuernas nos permiten aumentar menos la carga, que en algunas partes del cuerpo es importante que este aumento se haga así, como por ejemplo pasa con el hombro o los bíceps y tríceps.